Mi Venezuela


Tuve la bendición de nacer en uno de los países más hermosos del mundo... No exagero para nada, los que han tenido la dicha de conocer mi tierra sabrán que no es así, mi país es Venezuela, un país famoso por tener las reservas petroleras más grandes del mundo, pero mi tierra siempre ha sido más que oro negro. 

Y es que en Venezuela tenemos de todo, aquí por ser un país tropical no tenemos las estaciones de invierno, verano, primavera y otoño, así que Venezuela es un lugar ideal para ir a la playa cualquier día del año, además tenemos unas playas que son un espectáculo... 


Pero no solo eso en Venezuela tenemos selva, llano, montañas de todo, incluso tenemos nieve, así que no hay que salir de nuestro país para poder disfrutarlo todo... Por eso Venezuela es un verdadero paraíso, además tenemos las mujeres más hermosas del mundo, y es que no es en vano que tenemos 7 coronas del Miss Universo... Pero lamentablemente la Venezuela de hoy no es la misma en la que yo y muchos de ustedes crecimos, ahora está golpeada y maltratada, definitivamente lastimada.



Esta es la Venezuela que yo recuerdo... Cuando yo era pequeña, en aquella época que llaman la cuarta, el presidente entregaba el poder cada 5 años a un nuevo presidente y no salía en la televisión a cada rato, cuando se dirigía al pueblo a través de los medios lo hacía para dar un comunicado importante, para decir cosas que estuvieran relacionadas con el desarrollo del país, con alguna medida económica o algo por el estilo, porque a ningún venezolano le importaba ver al presidente en la tele besándose con su mujer, bailando ni celebrando su cumpleaños, y mucho menos queríamos verlo insultando a diestra y siniestra a sus opositores, que siempre existieron, pero eran tratados con respeto y aceptación, recibo lo que doy, si yo como gobierno insulto no puedo esperar respeto de vuelta, supongo que es porque cada uno cosecha lo que siembra.


En la década de los 90's los niños y adolescentes salíamos a la calle tranquilos a jugar y hablar con los amigos y no nos preocupaba la inseguridad, si la había pero muy poca. Por lo menos en mi casa se hacía mercado todos los sábados, era el mercado para la semana, recuerdo que iba siempre con mi mamá a hacer las compras, llenábamos un carrito de los grandes y allí metíamos pan, leche, huevos, azúcar, harina de maíz (esa que usamos para las arepas), café porque mi mamá se ponía de mal humor cuando no lo tomaba, arroz, pasta, granos, carnes y nunca faltaba el jamón y el queso, estás cosas suenan básicas ¿verdad?. En mi casa eramos tres pero solo trabajaba uno, mi colegio era privado así que había que pagar por él, entre la renta, el colegio, la ropa y la comida nos quedaba poco dinero para ahorrar o disfrutar, sin embargo una vez al mes mi mamá me llevaba al cine, la playa, el parque de diversiones o a donde yo quisiera para disfrutar y esparcirme, y por supuesto todos los fines de semana se comía fuera, en McDonalds casi siempre porque yo era fanática de los juguetes coleccionables de la cajita feliz. No eramos ricos, pero vivíamos bien.

Al colegio llevaba dinero todos los día porque mi mamá prefería que yo comprará mi desayuno en la cantina en lugar de tener que prepararme algo diariamente, a mi me gustaba y así dormíamos un poquito más. Como no eramos ricos ni nada parecido nunca salimos del país ni nada por el estilo, es más soy una de las pocas venezolanas que no conoce la isla de Margarita, porque no podíamos darnos el lujo de pagar un viaje como ese, lo que sí podíamos era comprar ropa nueva cada vez que la necesitáramos, zapatos y cosas por el estilo, si yo escribía la carta del niño Jesús para la época de navidad, sin muchos problemas el ''niño'' podía traerme lo que había pedido, o por lo menos algunas cosas de mi lista, es que mis listas eran enormes y yo no sabía si el niñito tenía dinero suficiente o no para pagar la barbie de moda con todos aquellos juguetes que eran promocionados en la tele cuando se acercaba la temporada navideña...

En las fiestas navideñas nunca faltaba en la mesa el pan de jamón, las hallacas (que mi mamá no las hacía sino que las compraba ya hechas), vino, champaña, pavo, aceitunas, nueces, salchichón y cuantas cosas de comer te puedas imaginar, en fin, no eramos ricos pero disfrutábamos y vivíamos bien, como la mayoría de los venezolanos. Esa fue la Venezuela en la que crecí y en la que lamentablemente no estoy criando a mi hija, la Venezuela que no puedo mostrarle a ella, es el mismo lugar pero definitivamente no es el mismo país.

Fuera luces.

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